Este libro se sitúa en el contexto de las torturas cometidas durante la dictadura chilena de Pinochet y, a través de poemas que combinan lo documental y lo poético, expone cómo la violencia del Estado se tradujo en manuales y protocolos burocráticos que detallaban la práctica de la tortura y sus consecuencias traumáticas. Al mismo tiempo, los textos rescatan la fuerza de la resistencia de quienes sobrevivieron, mostrando que, frente a la brutalidad y la tortura, la poesía sigue siendo un espacio de memoria y dignidad.