Cuerpos que caen, flotan y vuelan sobre las tumbas del Cementerio Santa Rosa. En una zona urbana, entre Lima y Callao, carente de espacios públicos y servicios, los niños actúan como protagonistas, transformando los nichos y tumbas en su territorio de exploración y juego. A través de las siluetas que emergen al atardecer, el proyecto resalta una visión del espacio que desafía normas y límites, mostrando un acto colectivo de diversión y resistencia, una búsqueda constante de lo desconocido.