Pérez-Ruibal nos convoca a su experiencia del neohuaquero: nos devuelve a Aiapaec, el dios creador, de múltiples relatos. Nos permite una profanación lúdica a la huaca y al interior de un mundo imaginado en rayos X. Por momentos los dioses se expanden, actúan y se hablan. Dejan de ser huacos, son personajes vivos y su vida trastoca el espacio que les fue dado desde la disciplina. Tiene 28 páginas.